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Apr 3, 2007 - ¿Usted es realmente cristiano? Por Ps. Fernando Alexis Jiménez
“Cristiano, sí; soy cristiano”. Era lo
que solía repetir a quienes le preguntaban
respecto a qué fe profesaba.
“No bebo, no fumo, no ando en vida disipada.
Soy bueno. Soy cristiano”, proseguía.
Y en verdad, era un hombre taciturno
que vivía en una habitación llena de afiches
de fútbol, algunos implementos de cocina
en un costado y un baúl lleno de periódicos,
revistas y libros viejos.
Solamente salía en las mañanas para
comprar los elementos de preparación de
alimentos. A partir de entonces, se encerraba
en su mundo, aislado de todos y de todos.
Relativamente era bueno. Pero la pregunta
que le habían dirigido quienes le habían
formulado la pregunta, era si se consideraba
salvo.
¡Tremendo interrogante! Hay una
enorme diferencia en creernos seres buenos
y en realidad, estar en Cristo.
No estamos errados al asegurar que posiblemente
el infierno estará lleno de hombres
buenos. ¿La razón? Jamás tomaron la
decisión más importante: aceptar al Señor
Jesús como Salvador personal.
Una característica: permanecer
en Cristo
No basta con profesar abiertamente
que somos cristianos. Es esencial que caminemos
en el Evangelio, llevando a la
práctica los principios que aprendemos
allí.
El propio apóstol lo dijo a los seguidores
del Maestro y por ende a nosotros: “El
que dice que permanece en él, debe andar
como él anduvo”(1 Juan 2:6).
Observe que no es asunto de “decir” sino
de “ser”, con autenticidad. Significa llevar
a la practicidad cotidiana, todo lo que
aprendemos en el Evangelio.
Cuando estamos andando con
Jesús, se produce un
radical distanciamiento
de las actitudes
pecaminosas,
tal
como lo anota
el apóstol Pablo
al instruir a los primeros
creyentes:
“Absteneos de toda especia
de mal”(1 Tesalonicenses
5:22). No podríamos afirmar que somos creyentes
y proseguir atados a la mundanalidad.
¿Cómo lograrlo?
Seguramente usted se estará preguntando:
¿Cómo permanecer en Cristo y, además,
evitar que la mundanalidad tome fuerza?
Además, ¿qué se deriva de todo ello?
En esencia la permanencia en Cristo no
es otra cosa que caminar de Su mano. Lo
hacemos en oración constante y, además,
estudiando la voluntad de Dios para nosotros,
que está contenida en la Biblia.
Pero hay algo más. Si somos fieles al
Señor, entramos en una dimensión de poder
insospechada, como dice el texto bíblico en
el que habla Jesucristo: “Si permanecéis en
mí y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid todo lo que queráis y os será hecho-
”(Juan 15:7),
Observe que los milagros son posibles,
si andamos con Él. Esto nos lleva a pensar
si en verdad somos cristianos o solamente
profesamos esa condición de labios para
afuera.
¿Qué nos hace falta?
Para ser auténticamente cristianos, necesitamos
recibirlo en nuestro corazón. Dígale:
“Señor Jesús, reconozco que he pecado.
Gracias por perdonar mis pecados en la
cruz. Te recibo en mi corazón. Haz de mi la
persona que tú quieres que yo sea. Amén”
Tras tenerlo en nuestro ser, sigue un segundo
paso que es caminar de Su mano. Es
esencial. No podemos desconocer que un
soldado se rige por su capitán. Y en este caso,
nuestro capitán es Cristo.
Espero que, cuando le pregunten si es
cristiano, pueda responder las razones por
las cuales sí lo es. |
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