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Apr 3, 2007 - No te resignes Antes que te resignes y te encierres en la decepción y el
pesimismo, debes saber que no tienes que renunciar a la
esperanza, y que..
No lo debes dar por perdido todavía
2 Reyes 4:18-37
Por Ephraim Rivera
Los reveses de la vida nos dejan ese
mal sabor de la derrota. El fallo en
el intento nos hace sentir frustrados.
Ver convertido en cenizas lo que
tanto apreciábamos nos lleva a concluir
que hemos quedado arruinados. Y la
perdida de un ser querido nos abruma
con el impacto de la desgracia. En
tales circunstancias quedamos invadidos
por el pesar y la angustia
y solo vemos un horizonte
sin esperanza. No obstante,
en situaciones desesperantes
y tenebrosas desde mas
arriba nos llega el aliento
de que no todo esta perdido
y que aun hay esperanza.
El relato bíblico que
leemos en el segundo libro
de los Reyes, en el
capitulo cuatro y los versos
del dieciocho al treinta y siete, nos ilustra porque podemos
confiar en el Dios Todopoderoso y dejarnos
en el proceso para que Su propósito se
cumpla en nuestra vida. De la historia de
la mujer importante de Sunem aprendemos
las siguientes verdades que nos servirán
para superar circunstancias difíciles
que debemos enfrentar en la vida.
Cuando tomas en cuenta a Dios y
aprovechas la oportunidad para servirle
de buena voluntad y generosamente, provocas
y traes la bendición del Señor sobre
tu vida. Cuando la mujer de Sunem percibió
lo que significaba la vida y ministerio
de Eliseo no solo abrió las puertas de su
casa al profeta sino que trajo a su espacio
la bendición de Dios.
Dios interviene tu vida y se glorifica
sobre tu imposibilidad, impartiéndote la
capacidad de concebir y las fuerzas para
producir según el propósito y designio de
Su voluntad. La incapacidad y esterilidad
de aquella mujer fue superada por la gracia
que hallo ante los ojos de Dios quien
la hizo fertilizar y fructificar para la dicha
y deleite de su familia.
Dios te concede superar tus limitaciones
para ponerte en posesión de futuro,
esperanza, porvenir, posteridad y destino.
Al entregar el señorío de su vida y su casa
al Señor, la mujer de Sunem puso la
conducción de su vida y la de los suyos en
las manos de Dios y estaba aceptando las
experiencias a vivir durante el proceso
hasta consumarse el propósito con su vida.
Quien recibe, concibe y produce
aquello que encarna el propósito
de Dios, su fe, confianza y dependencia
en el Señor es examinada en
la experiencia de percances, dificultades,
adversidades y aun pérdidas. La muerte
repentina del hijo de la Sunamita y la forma
como ella manejo la experiencia demuestra
cuanto aprendizaje había tenido
en el trato de Dios con ella.
No importa cuan complicada sea la situación,
si no te has posesionado de aquello
que encarna el propósito de Dios, y reconoces
que el Señor puede cambiar las
circunstancias, sabrás lo que tienes que
hacer para recuperar lo recibido de El. Jamás
te resignarás a darlo por perdido.
Aquella mujer no se resigno a ver su hijo
morir, sino que decidió a no darlo por perdido,
porque como sabia de donde y como
lo había recibido, se dispuso recurrir al
auxilio Divino como la única respuesta a
su situación. De manera, que si lo que has
concebido, producido, acariciado y abrazado
sabes como y de donde te llego, entonces
cuando te encuentres en el momento
de examen a tu fe y confianza en Dios,
sabrás lo que tienes que hacer y de que
manera hacerlo.
Dios ha puesto en ti lo que encarna su
propósito. No entierres tu sueño, tu futuro,
tu esperanza, tu porvenir, tu posteridad
y tu destino. Dios quiere soplar de su Espíritu
de vida y avivar lo que esta desfallecido,
debilitado, decaído, agotado, apagado,
marchitado y muerto. No te des por
perdido ni vencido. No te entregues a la
lamentación y la congoja por causa de que
tú sueño no tiene aliento. Ejerce fe y
confianza en el Señor y muévete hacia
El y recuperarás lo que Dios te
ha dado. |
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