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Aug 20, 2007 - La Fe que agrada a Dios IV Por Kenia Sabino
La fe te ayuda a crecer en paciencia
La paciencia es la
capacidad de sufrir
y tolerar desgracias
y adversidades
o cosas molestas
u ofensivas, con fortaleza,
sin quejarse ni
rebelarse. La Biblia
nos habla de un hombre
que a través de
las diferentes circunstancias
que atravesó en la
vida, creció como un gigante en
esta gran cualidad que conocemos
como paciencia.
El personaje que estaremos
hablando en esta ocasión se trata
de Job. En el capitulo 14:7-9
Job dice de la siguiente manera:
“Porque si el árbol fuere cortado;
aun queda de el esperanza. Retoña
aun, y sus renuevos no faltarán.
Si se envejeciere en la
tierra su raíz, y su tronco fuere
muerto en el polvo, al percibir el
agua reverdecerá, y hará copa
como planta nueva.”
La situación por
la que Job estaba
pasando al parecer
era bastante lamentable
en su vida. Primeramente,
en el
capitulo uno comienza
la trágica historia
de su vida. Lo primero
que sabemos
es que el enemigo pide su vida
para zarandearla. Entre los capítulos
13-22 existen unas series
de acontecimientos que nos dejan
con la boca abierta.
Empezando con la muerte de
sus criados a filo de espada, fuego
de Dios cayó del cielo, que
quemó las ovejas y a los pastores
y los consumió, los caldeos
arremetieron contra los camellos,
sus hijos e hijas estaban comiendo
y bebiendo cuando un
gran viento vino del lado del desierto
y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes
y murieron, por ultimo aun su
mujer lo maldijo y lo dejó.
El versículo 22 termina diciendo:
“En todo esto no pecó Job, ni atribuyó
a Dios despropósito alguno”.
Podemos apreciar la gratitud, el
amor y la entrega que este varón tenia
hacia su Dios. Como el mismo
Señor habla de él: “Y dijo Jehová a
Satanás: ¿No has considerado a mi
siervo Job, que no hay otro como el
en la tierra, varón perfecto y recto,
temeroso de Dios y apartado del
mal? ¡Que declaración tan extraordinaria!
Que el mismo Señor pueda
expresarse de una persona de esa
manera es algo completamente extraordinario.
En Job podemos aprender como
una persona puede sufrir con tolerancia,
aguante, perseverancia hasta ver
el cumplimiento de su promesa. Como
dijésemos anteriormente en los
versículos del 7-9 del capitulo 14 podemos
apreciar la esperanza que nace
en el corazón de este hombre. El comentarista
Matthew Henry expone lo
siguiente: “Que la muerte es la partida
definitiva de este mundo. Un árbol
cortado puede volver a retoñar (vv7-
9), pero el hombre, una vez que expira,
yace y no vuelve a levantarse
(vv10-12) ¿y dónde él? (v 10b), es decir,
¿qué es de el después de morir?
En la mentalidad del Antiguo Testamento,
desaparece. La vida vegetal,
que es la inferior, se recobra solo con
el olor del agua.
La vida animal de algunos insectos,
etc., con el calor del sol se restaura.
Pero la vida del alma racional, una
vez que se ha marchado, es demasiado
grande y demasiado noble como para hacerla volver mediante
los poderes de la naturaleza;
esta fuera del alcance de la
lluvia y del sol, y solo se recobra
por la actuación directa de la omnipotencia
divina.” La historia de la
vida de Job está llena de fortaleza,
tolerancia, sufrimiento, y perseverancia.
Aunque este hombre pasó
por muchos quebrantos siempre permaneció
firme y con su fe puesta en
Dios. Cuando Job dice “porque si el
árbol fuere cortado; aun queda de el
esperanza. Retoñará aun, y sus renuevos
no faltaran” Con esta expresión
Job esta diciendo literalmente
no importa por donde este pasando,
cual sea mi quebrantamiento así como
el árbol que después de ser cortado
puede retoñar, yo también me
levantaré y saldré de esta situación.
El hombre que tiene puesta en
Dios su esperanza, puede levantarse
de cualquier enfermedad, quebranta miento, sufrimiento, por cuanto
Dios es fiel. Continúa la declaración:
“Si se envejeciere en la
tierra su raíz, y su trunco fuere
muerto en el polvo, al percibir el
agua reverdecerá, y hará copa
como planta nueva.” En otras
palabras, aunque la raíz estuviera
vieja, y su tronco muerto en el
polvo, al percibir el agua reverdecerá,
aunque este pasando la
situación mas difícil, cuando el
Espíritu Santo me toca, me llena,
me santifica comienzo a reverdecer.
Esas aguas tipifican al Espíritu
Santo. Ese árbol pudo haber
sido cortado, hecho polvo, pero
cuando percibió agua tomó vida,
comenzó a reverdecer, y no solo
reverdecer sino que comenzó hacer
copa como planta nueva.
Nosotros en las manos del
Señor somos preservados, no
importa la tormenta, la tempestad,
somos guardados de todo
mal. Por eso el Salmista lo dice
así: “Será como árbol plantado
junto a corrientes de aguas, que
da su fruto en su tiempo, y su
hoja no cae; y todo lo que hace,
prosperará” (Sal 1:3). Claro
que vienen tiempos difíciles, pero
el poder del Señor se perfecciona
en nuestras debilidades.
Es precisamente en ese tiempo
que Dios se glorifica grande y
poderosamente. Solamente confía
en Dios, y el hará. |
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