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Apr 2, 2008 - Lesbiana no es nombre para señorita Por el Hermano Pablo
Cuando la niña llegó al mundo, más
de veinte años atrás, fue la alegría
de toda la familia. Esperaban una
niña, y vino una niña. Todos agradecieron
a la clásica cigüeña el haberles hecho
ese hermoso regalo. En seguida, le buscaron
un nombre.
Y hallaron un nombre de mujer. Parecía
sonoro y singular, exótico y eufónico.
El padre y la madre de la niña la anotaron
en el Registro Civil de Cauquenes, en el
sur de Chile. Y con todo orgullo la llamaron
Lesbiana Ampuero Concha.
Claro, con el paso del tiempo el nombre
que parecía suave y bonito se convirtió
en un término horrible. Y la joven Lesbiana
(de nombre nada más), se acogió a
las leyes en vigencia en Chile, y cambió
su nombre a Viviana. De ahí en adelante
lució con orgullo un nombre verdaderamente
bonito, femenino, eufónico y poético.
A veces se producen casos singulares
con los nombres que se les ponen a
los niños. De ahí que haya chiquillos flacos
y debiluchos que se llaman Hércules
o Robustiano, varones tacaños y avaros
que llevan el nombre de Generoso, y
otros que son crueles e insensibles y sin
embargo se llaman Clemente.
El caso de Viviana Ampuero Concha
fue uno especial. No se sabe cómo le cayó
encima el nombre de Lesbiana que
hoy en día, con la depravación sexual general
que sufre la sociedad, es un nombre
infamante.
A cambio
de nombre,
cambio de
personalidad.
En la Biblia tenemos
muchos
casos de
cambio de
nombres para
denotar una
nueva personalidad
y destino.
Jacob,
que significa «suplantador» o «engañador
», fue cambiado a Israel, que significa
«Príncipe de Dios». Cefas, que significa
«una caña», fue cambiado a Pedro, que
significa «roca».
Todos los seres humanos, sea cual
sea el nombre que se nos haya puesto
en la cuna, llevamos un nombre genérico
que nos iguala a todos: «pecadores». Y
como pecadores estamos privados de la
gloria de Dios.
Pero cuando nos convertimos a Cristo,
cuando lo recibimos como nuestro único
y suficiente Señor y Salvador, el nombre
se nos cambia a «hijos de Dios». Y
con el cambio de nombre recibimos una
nueva personalidad que es mucho mejor.
Lesbiana, homosexual, sodomita, pederasta,
borracho, calumniador, mentiroso,
asesino: son todos nombres horribles.
Todos ellos pueden ser cambiados. Con
Cristo, «¡lo viejo ha pasado, ha llegado ya
lo nuevo!» (2 Corintios 5:17).
Para Mas información nos puede escribir a
Hermano Pablo
PO BOX. 100
Costa Mesa, CA 92628
Tel: 949-645-0676
www.conciencia.net
info@concencia.net |
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